CINCUENTA Y UN AÑOS FORMANDO CORAZONES...

¿Nos vemos en mayo!

sábado, 27 de marzo de 2010

CONGREGACIÓN DE ESCLAVAS HA RECOGIDO SU PREMIO "ONUBENSE DEL AÑO" 2010

En el año del cincuentenario, la Congregación de Esclavas del Divino Corazón de Huelva ha merecido el reconocimiento "Onubense del Año" otorgado anualmente por los lectores del diario Huelva Información. La directora titular del colegio onubense, Pilar Casares, recogió el pasado jueves 25 de marzo este merecido premio que es un homenaje a la entrega y dedicación que caracteriza a esta congregación religiosa.
ESPÍRITU SPÍNOLA!!!

domingo, 14 de marzo de 2010

NUESTRO MÁS PROFUNDO PÉSAME PARA DOS FORMADORAS DE CORAZONES EXCEPCIONALES!!

Hola a todos. Hoy domingo se ha celebrado el funeral en Ronda de la madre de las Hnas. Victoria y Esther Giménez, la señora Antonia Román Calle. La nueva Asociación de AAAA de Huelva ha enviado una corona en nombre de todos. Estas dos "formadoras de corazones" tan estrechamente vinculadas con Huelva lo merecían. Nos han hecho llegar un emocionado abrazo lleno de gratitud que desde aquí os trasladamos. Si queréis, podéis dejar aquí vuestros comentarios y vuestros mensajes de consuelo, y se los haremos llegar. Igualmente, si queréis colaborar con la corona, enviad un mensaje a colegioesclavas.huelva@gmail.com. UN ABRAZO A TODOS!!

viernes, 12 de marzo de 2010

Una carta muy especial (de Hna. Pilar Casares)


Querida familia Spínola:

Aunque estoy muy cerquita de vosotros y viviendo este cincuentenario a vuestro lado, no quiero pasar un minuto más sin deciros GRACIAS de corazón. Y digo Gracias porque me estáis regalando una oportunidad UNICA de vivir en familia la historia de nuestro colegio. Y esos regalos que llegan al corazón dejan huella para siempre… y os aseguro que nunca lo podré olvidar…. Y ¡¡¡¡ qué bonito es ser capaz de dejar huella en el mundo!!!!!!

Gracias por llenar el colegio, vuestro colegio, de ilusión todas las semanas, de canciones compartidas, de risas, de momentos de trabajo, de sinceridad, de confidencias…
Gracias porque sois el alma de 50 años o de 50 generaciones que laten al ritmo del espíritu Spínola.
Lo que empezó siendo un sueño de encuentro, HOY es una realidad gracias a vosotros. Sois un grupo humano increíble, con una sensibilidad y un corazón lleno de vida, entusiasmo, ilusión… y sobre todo lleno de un cariño al colegio que se está desbordando. Y cuando todo se inunda de AMOR aparecen los pequeños milagros de la vida, que en realidad es lo que nos va haciendo grandes. Y por eso sois “almas grandes”, y por eso nuestro colegio “es grande” porque está LLENO de personas como vosotros, que aún sin darse cuenta transforman este trocito de humanidad.

Os quiero muchísimo. Estáis en mi corazón y todas esas palabras que estoy recibiendo os las devuelvo llena de agradecimiento y de cariño a cada una en especial. Siempre ESTARÉ, SIEMPRE. ¡¡¡¡ HUELVA EN MI CORAZÓN!!!!

Ya sabéis: “me va, me va, me va… me va la vida, me va la gente, de aquí y de allá; me van las cosas que son sencillas de comprender, me va el amor de verdad”… y por eso… me va esta MOVIDA DE CINCUENTENARIO

GRACIAS DE VERDAD.

EL ESPÍRITU SPÍNOLA HECHO PERSONA!!

Porque se entrega sin medida, siempre con una sonrisa; porque tiene tiempo para todo y para TODOS; porque ha hecho realidad un sueño, y con una generosidad sin límite lo ha compartido con todos nosotros. Porque ella es el espíritu Spínola al que aspiramos parecernos, ese espíritu que HOY nos ha unido en este LATIDO DEL ... TIEMPO en el que celebramos NUESTROS 50 AÑOS FORMANDO CORAZONES.

video

jueves, 4 de marzo de 2010

OTRO PEDACITO DE MEMORIA...(el de Rocío Gil)


MI COLEGIO, MI INFANCIA

Mi paso por el colegio transcurrió de manera desapercibida y anónima. Fui una más. Pero el colegio no pasó por mi vida de igual modo.

De mi primer día en el colegio en el año 1975 recuerdo con claridad un lugar: el patio del recreo. Un sonido: el griterío de las niñas que jugaban a mi alrededor. Varias sensaciones: soledad, casi terror al principio y consuelo cuando al fin encontré a mi hermana Tere cinco años mayor que yo. Y sobre todo recuerdo una mirada: la de las amigas de mi hermana que en círculo me rodeaban con curiosidad. Diez años después fue mi último día en el colegio y curiosamente no recuerdo absolutamente nada. Entre un día y otro hubo muchos más repletos de recuerdos, caras, lugares, sonidos, olores, sensaciones, miradas… corazones.

Por suerte, pertenezco a esas generaciones que conocieron el colegio antiguo, pues estaba en quinto de E.G.B. cuando nos mandaron al Colegio Menor San Pablo para hacer las obras en el Paseo Santa Fe. Y es así que muchas veces he deseado pasear por aquella casa antigua para no sólo reconocer escenarios conocidos, sino para descubrir rincones para mí desconocidos. Y es que por mi carácter prudente nunca llegué a los lugares que otras compañeras cuentan recordar y que descubrieron gracias a una travesura, a un castigo o a un escondite.

¡Desearía tanto poder repasar con la mirada y no sólo con el recuerdo el patio de mármol! Su tejado de cristal y sus columnas. La portería bien pintada de blanco y siempre acompañada por María Antonia y aquella hermana viejecita y encorvada, para mí sin nombre. La diminuta capilla en mi memoria siempre oscura. La escalera de mármol que llevaba hasta la galería por la que se dispersaban las aulas. La escalera de madera que a cada paso crujía y que bajándola te conducía a otro patio lleno de plantas, con la pajarera y presidido por el Corazón de Jesús. El patio del recreo con las dos fuentes para beber y al fondo el pequeño patio cubierto con los servicios. Y a su lado las aulas de parvulitos que llegaban hasta la calle. Pero en mi recorrido mental hay pasillos que no sé a dónde llevan y puertas cerradas cuyo interior ignoro. Puertas que ya para siempre continuarán cerradas.

El curso se transición entre el colegio viejo y el nuevo para mí fue maravilloso. Nos tocó horario de tarde en el Colegio Menor San Pablo y ¡aquello fue una suerte para una dormilona como yo! Entrábamos a las dos y media del mediodía y de la hora de salida no estoy segura. En invierno era de noche y mi padre y la madre de Lolita Paniagua se turnaban para recogernos. En primavera cogíamos el autobús y en su espera jugábamos y disfrutábamos de la caída del sol desde el Conquero. A mi clase la ubicaron no en el edificio de aquel colegio, sino en lo que creo eran los vestuarios del centro, que remodelaron para transformarlos en un aula. Estábamos apartadas de todas las demás, pero aquello no me importó sino que, contrariamente, hizo que sintiera a mi clase más unida y compacta. ¡Fue un año inolvidable!

Comenzamos sexto en un nuevo lugar: las instalaciones de los Jesuitas, y lo terminamos en el edificio a estrenar y aún sin terminar del Paseo Santa Fe. Subíamos a la azotea a la hora del recreo y aprovechábamos para conocer nuestro nuevo colegio. Durante un tiempo tuvimos que asistir las mañanas de los sábados al colegio para recuperar las horas perdidas durante las obras. ¡Menos mal que nos permitieron ir vestidas de calle!

Mis dos últimos años en el colegio recuperaron la normalidad de horarios e instalaciones y reconozco que añoré las puestas de sol del Conquero, las mañanas sin madrugones, las castañas asadas que la madre de Lolita compraba a la vuelta a casa, los juegos en la parada de autobús…

El nuevo centro del Paseo Santa Fe era magnífico. Al fin teníamos gimnasio, salón de actos y capilla grande. Apenas me dio tiempo de conocerlo y disfrutarlo. Su recuerdo emocionado es para otras generaciones. Yo me quedo con aquella casa antigua del Paseo Santa Fe, con las Hermanas María, Flora, Celia, Magdalena, Amalia, Teresa, Pilar Maldonado… Las Señoritas Mª Ángeles, Maribel, Socorro, Maruja, Mª Carmen, Julia… Y mis compañeras Mª Jesús Vilchez, Mª Mar Caldentey, Ana Bayo, Rocío Buades, Ana Medina y tantas amigas más de mi infancia que sin nombrarlas me despido, ellas todas forman parte de mi vida y de la de este colegio por el que pasé anónima pero que tanta huella dejó en mí.

Rocío Gil Álvarez

miércoles, 3 de marzo de 2010

EL CINCUENTENARIO MÁS UNIVERSAL!!!


El Colegio Cardenal Spínola de Huelva celebra su Cincuentenario con la ilusión del reencuentro

miércoles, 03 de marzo de 2010 - www.cosasdeandalucia.com/web

Dejo por un momento mi mundo del flamenco para dedicarle este espacio al que ha sido y es mi colegio durante más de 15 años. El colegio Cardenal Spínola de Huelva cumple su 50 aniversario, todos los antiguos alumnos nos sentimos emocionados por el esperado reencuentro y creemos que este seria un merecido homenaje ya que estamos repartidos por todo el mundo. Desde aquí os dejo las profundas palabras de antiguas alumnas y La Directora del Centro, personas que están haciendo posible este evento que esperamos celebrar en Huelva, el próximo día 24 de abril.

El latido del tiempo
http://www.cosasdeandalucia.com/web/index.php?option=com_content&task=view&id=813&Itemid=185

La vida transcurre es un proceso imparable y caprichoso de sentimientos. Cada etapa que vamos superando nos deja un poso propio y característico formado con las experiencias vividas, un legado vital que queda cubierto por el poso de la siguiente etapa. Así vamos acumulando estratos de sedimentos como si del fondo del mar se tratara. Una capa sobre otra. Y abajo del todo las primeras etapas de la vida.

Pero de vez en cuando, un detalle cotidiano, un olor, un sonido, el timbre de una voz, o algún acontecimiento extraordinario, produce un pequeño movimiento de los bajos fondos de nuestros recuerdos y las vivencias de las capas más profundas afloran con la misma fuerza que cuando sedimentaron. Y cuando esos movimientos de terreno son compartidos a la vez por cientos de personas, el fenómeno toma dimensiones de seísmo, un terremoto de recuerdos capaz de proyectar los mejores y más intensos sentimientos, y de movilizar la voluntad colectiva.

Y eso es lo que está ocurriendo en Huelva; la tormenta del cincuentenario de un colegio ha devuelto a la superficie los recuerdos colectivos de cincuenta generaciones de antiguos alumnos que hoy por hoy se emocionan al unísono en un reencuentro que ha esperado, en algunos casos, más de 40 años. Pero lo mejor está por llegar.

El colegio Cardenal Spínola de Huelva, dirigido por la Congregación de Esclavas del Divino Corazón, es el epicentro de este particular terremoto. Los antiguos alumnos que se han educado allí se han dado cita por cientos en la Red de Redes, dando buena cuenta de la inmensa capacidad de interrelación social de Internet. La distancia entre ellos ya no es impedimento alguno, y en las plataformas sociales intercambian fotos, videos, recuerdos, direcciones, saludos emocionados, nombres de compañeros y compañeras, de antiguos profesores, de religiosas que marcaron sus vidas… Obras de teatro que representaron, travesuras escolares que les costó algún que otro castigo, frases inolvidables de sus educadores, emociones de pubertad… todo se cuenta, todo se comparte, y todo sirve para remover las capas sedimentadas de los recuerdos, con tal fuerza que se reviven instantes pasados con los cinco sentidos. Y ahí radica el éxito de la convocatoria: quién no quiere volver.

De momento el reencuentro ha sido virtual, matizado por la pseudointerpretación que se apodera de todos nosotros escribiendo comentarios, posteando en Internet. Mayúsculas sin control, signos de exclamación repetidos hasta el infinito, onomatopeyas imposibles para intentar expresar apenas una mínima parte de todo lo que están sintiendo, de todo lo que están reviviendo. Y aún les queda lo mejor: el encuentro físico, el contacto real, ese esperado abrazo que en muchos casos será efímero, pero que en otros perdurará, y sólo por esos merece la pena el terremoto que ha llevado a tanta gente a quedar en el mismo sitio y a la misma hora un 24 de abril. Será un día histórico.

Lo que empezó como una idea loca de una loca mujer, incapaz de pensar en un límite emocional porque ella no los tiene, se ha hecho realidad. Su propio espíritu es el espíritu de este encuentro, lo que a todos ellos les gusta llamar el espíritu Spínola, apellido del fundador de esta Congregación de Religiosas entregadas en cuerpo y alma a la educación más completa e integral que se pueda imaginar, la educación de personas en toda la dimensión de esa palabra. Y ese espíritu Spínola está haciendo estragos.

Su lema: 50 años formando corazones.
Su ritmo: el latido del tiempo.

lunes, 1 de marzo de 2010

OTRO PEDACITO DE MEMORIA... (el de Bea Rodríguez Zalvide)



El colegio no es solo Santa Fe 5. El colegio es Beas y Clarines, los padres Blancos y el monasterio de la Cinta. Campamentos, excursiones y javieradas. Los autobuses Romero y el megáfono de la Hermana Teresa Maldonado. El día del ayuno voluntario y el de la paz. El colegio es el himno de la coronación y el ángelus por las mañanas. La capilla de arriba y la biblioteca. Claveles rojos, lazos blancos. El cambio a la falda de cuadros. La medalla de la Virgen. Recibe, oh, querida Madre…

Recordar el colegio es volver al olor de libro nuevo, al gusto por estrenar cuadernos y forrar carpetas, a la época en la que no había que marcar el 959 para llamar a casa de tus amigas. A la seguridad de una capilla donde nada malo podía pasarte, a un patio en el que todo lo bueno ocurría. Es volver a unos años que se quedaron grabados en pupitres, bancos, paseos a la fuente y confesiones en los servicios. 1, 2, 3, tijera...1, 2, 3, gacela...

No solo nosotras pasamos por el colegio. El colegio pasa por la vida de todas y nos cambia, ni que decir tiene que nos mejora. Se convierte en parte de nosotras. El colegio es un norte, nuestra casa. En él crecimos y conocimos la sed de aprender, de mirar, de entender y de escuchar. De él nos fuimos con los bolsillos llenos de alegría, orgullo, valentía, generosidad y amor. Tú me enseñaste a volar…

Y al colegio volvemos, aunque sea así, recordando, cada vez que necesitamos sentirnos a salvo. Por mí y por todos mis compañeros…

Bea Rodríguez Zalvide